Desfalleces por un momento casi a punto de la inmolación…
y se pierde la compasión pues aún no ha llegado piedad
ni abandono de ese ser amorfo
que consume mi alma con mis propios extravíos
liberando de adentro una bestia hambrienta de placer y
laceración…
…pretendiendo estar muertos,
fingiendo resurgir de entre su propia risa
y aparentado lastimar a nuestros propios verdugos
…pretendiendo un sufrimiento que nos desgarra,
fingiendo un dolor que no nos lastima…
Refutando la cordura
No podemos fingir lo que no creemos,
no somos más que un cuerpo viviendo su tristeza
Unos ojos que no ven más que un solo rostro
estampado en la imaginación…
Enredados en espesa melancolía,
envidiando los pequeños sucesos que ocasionan la muerte…
Extendimos los brazos hacia la nada…
que se burla de nuestro infantil y tonto corazón…

No podemos existir sin vulnerar y traspasar la vida
pecar con pasión y con ternura
equivocarnos con certeza y acierto
infringir las cadenas que nos atan así a la subsistencia
Abandona ya, marioneta, tu falsa caridad
y se execrable de vez en cuando…
Libérate de la vida misma
sin importar que, con tus cadenas y tus palabras, enlaces a
otros
pues esa huida se convierte en miedo y la osadía se vuelve
vacía
Desfallezco por un momento casi a punto de la inmolación…
Se inunda mi mente de superfluos pensamientos
y corrompen mi sueño con formas terribles…
Abriendo heridas antiguas, que aun duelen,
pero ya no sangran más…
Fuiste un sublime pensamiento,
demasiado etéreo para sostenerlo en la mano
una tonada que solo escuché en sueños
y desparece al despertar...
Un suspiro profundo que se marcho con el viento