Y me evaporo en la bruma matutina
la noche me ha traído solo sueños extraños y pesadillas
deseos irreales dentro de mundos imaginarios
desbordantes delirios de madrugada...
ansias
de mirar sus ojos asesinos y hambrientos de sangre
por devorar la esencia desnuda de todo recuerdo
ansias
de abrazar el dolor y la ternura que nacen de sus lágrimas
por cuanto le conozco... pero más aún, por lo que no le sé
ansias
de morder su boca blasfema llena de veneno
por la afonía escrita de sus labios sin aliento
ansias
de lamer su piel de caramelo y oler su aroma de canela
por ese beso que no le di cuando desapareció por la mañana
antes de abrir los ojos
ansias
de su éter y el mío jugando por los rincones de mi
habitación
por el amor que nunca hemos hecho, más que, en la utopía de
mi mano derecha
ansias
de su monstruoso ego, de sus demonios adoloridos
por los gritos que nunca le he probado...
y me pierdo en la brisa matutina de agosto
en las ansias de ti,
de tu perfección y tu pecado
ansias
de tu gloria y tu fracaso
de tus culpas y tus daños...
ansias
de beber los pensamientos que nacen de tu corazón
quebrantado
y, aún aquellos que son abortados en tu mente
ansias
desesperadas por abrir los ojos y no verte
por despertar de ti y lo que te rodea
hasta que llega nuevamente la noche...

