Esa noche, bailé y sonreí...
Olvidé la cordura
huí con el tiempo
me perdí en las horas
morí en un momento mágico...
Esa noche, bailé y sonreí
Olvidé la razón
bebí tus lágrimas en un beso
rasgué tu piel para lamer tus
heridas
Y ese dolor que recorre tu
cuerpo, me domina,
se reproduce en diversas maneras
que agitan mi respiración...
Sus sensaciones inundan mi piel
y me provocan...
Esa noche, bailé y sonreí
Abracé el viento
te escuche cantar
besé la sombra de tu sombra
jugué entre el tiempo y tu voz...
Y desperté en un instante eterno y
tormentoso
el olvido momentáneo de mis sueños,
se rompió con la cruel luz del
día...
El reloj se ha detenido... olvide tu
nombre y tu voz
El aroma de la realidad me hunde
en el abismo
de una voz inexistente
de una ausencia imperceptible
de un fuego que me consume por
dentro...
Y permanezco de pie
inmersa en la fantasía
que flota en el espacio infinito de
la imaginación.
El cielo arde y sé que viene la
noche...
sus misterios me hacen temblar
Oculta, tras un manto rojo...
cual atardecer
que deja ver pálidos y rojos
rayos de luna


2 comentarios:
El despertar de un instante, siempre es eterno
y siempre es tormentoso el olvido momentáneo de los sueños rompiendose con la crueldad de la luz del día.
¡ay! si ésa noche hubiese sido eterna
pero siempre llega la luz del día
y con ella la orden de desalojo...
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