Todo comienza por los ojos
Y la botella que se abre desde adentro
El sabor físico desata las manos
Tu cabello rojo se disuelve en tu brazo, se vuelve mano y copa
El vino vierte sangre en nosotros a medida que hablamos
Y nuestro inconsciente va despertando
Y las palabras se dicen
Los besos se dan
Y Los recuerdos se borran
La lengua queda tinta y las verdades se manchan
Las bocanadas de aire se tornan púrpura
Y yo soy apenas tu primer trago, tú eres mi segundo y tercero
Y las copas se acercan, con el vaivén de su marejada interior
Eres la mujer en la que mudamente caigo
Y me vinotintas el alma, sin importar que ni mi alma ni esa palabra existan...

Juan José Rondón
Juan José Rondón

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