... y llevándose los restos del naufragio a la eternidad perpetua del olvido, donde no existe más que la nada... y nada más.
Y por fin calló el canto fúnebre de la marioneta, su mundo de sombras que se había fabricado desapareció, como era previsible, con la iluminación de un pequeño rayo de luz. Sus hilos cortados yacen inertes, condenados al olvido eterno...
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... y llevándose los restos del naufragio a la eternidad perpetua del olvido, donde no existe más que la nada... y nada más.
Y por fin calló el canto fúnebre de la marioneta, su mundo de sombras que se había fabricado desapareció, como era previsible, con la iluminación de un pequeño rayo de luz. Sus hilos cortados yacen inertes, condenados al olvido eterno...
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